Crítica desde Los Cabos 2018: EL INFILTRADO DEL KKKLAN

Por Eric Ortiz García 

Principios de los años setenta. Los líderes del movimiento de los derechos civiles, como Kwame Ture (Corey Hawkins), continúan llevando su mensaje a los jóvenes afroamericanos. El llamado blaxploitation, con personajes como Shaft y Coffy, los empodera en las salas de cine. El grito de black power resuena en representación del orgullo de la minoría históricamente oprimida y violentada. Y en ese tenor, el departamento de la policía de Colorado Springs, Colorado, contrata a su primer oficial negro, Ron Stallworth (John David Washington). Este es parte del contexto de El infiltrado del KKKlan, el nuevo joint de Spike Lee y presentación estelar de la séptima edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos (CIFF, por sus siglas en inglés), donde ciertamente la guerra racial puede hacer explosión en cualquier instante, con la intolerancia y el odio representados por violentos policías blancos, facciones del Ku Klux Klan y líderes de esta organización, como David Duke (Topher Grace), apuntando a puestos políticos.

Si anteriormente Lee usó el setting de los filmes colegiales para tocar temas como el Apartheid o el rechazo hacia los negros de piel clara dentro de la propia comunidad (School Daze), y una obra griega para lanzar un grito desesperado ante la incontrolable violencia en la ciudad de Chicago (Chi-Raq), en El infiltrado del KKKlan recurre a elementos del thriller policiaco para contar la insólita historia real sobre cómo Stallworth encabezó una doble infiltración, primero al ámbito de los activistas negros universitarios, liderados por la jovencita radical Patrice Dumas (Laura Harrier), y posteriormente a las entrañas de una división local del Ku Klux Klan, ayudado por el policía judío Flip Zimmerman (Adam Driver). Ahí yace la tensión de El infiltrado del KKKlan, con Ron ocultando su identidad a Patrice (quien odia prácticamente a todos los policías, incluso si son de color, comparando a estos últimos con los esclavos negros de casa) e inevitablemente desarrollando una relación personal con ella; mientras que Flip tiene que sobreponerse a pruebas y constantes sospechas, particularmente del feroz miembro del KKK, Felix (Jasper Pääkkönen), además de adquirir consciencia de su origen judío como nunca antes lo había hecho.  

blackkklansman poster cinema inferno

Atestiguar cómo un policía negro engañaba por teléfono a los supremacistas blancos del KKK da paso a que El infiltrado del KKKlan sea una cinta hilarante donde Lee, de la mano principalmente de la memorable interpretación del joven John David Washington, aprovecha para mofarse y hasta humillar a los racistas. Tal y como su personaje central Stallworth, quien se define a sí mismo como un hombre que siempre quiso ser policía pero no por eso deja de estar consciente de la lucha afroamericana, El infiltrado del KKKlan es por igual un thriller policiaco cómico y entretenido que otro filme extremadamente pertinente de Spike Lee. Así como Do the Right Thing fue en 1989 una reacción a los tiempos del Apartheid y de la brutalidad policial en contra de los negros en Estados Unidos, El infiltrado del KKKlan es el primer largometraje de Lee desde que Donald Trump se convirtió en el presidente de su país y, a pesar de ser una cinta de época, funge como una respuesta directa al ascenso del republicano.

Si la cinta aborda el abuso policial, los atentados con motivaciones racistas, y a un líder (Duke) que aboga por la segregación racial y por hacer a América “grandiosa otra vez”, naturalmente los paralelismos con la actualidad son más que evidentes. Empero, donde Lee encuentra la mayor tragedia con El infiltrado del KKKlan es que si antes el KKK tomó inspiración para resurgir de un filme como El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith, ahora los blancos supremacistas no tienen que buscar validación en el cine, ni en uno de los líderes del KKK, sino que finalmente –y como el propio Duke lo había venido buscando– pueden recurrir a la Casa Blanca: “Esto representa un momento definitivo para la gente de este país. Estamos determinados a recuperar nuestro país, vamos a cumplir las promesas de Donald Trump, por eso creímos y votamos por Trump, porque dijo que iba a recuperar nuestro país, y eso es lo que haremos”, dijo Duke en el funesto rally de Charlottesville. Con El infiltrado del KKKlan, Lee demuestra que la América post-racial nunca existió, que el odio triunfó y, en consecuencia, lanza desde su trinchera un enésimo llamado para “despertar”. 

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