Crítica desde Fantastic Fest 2018: GIRLS WITH BALLS

Por Eric Ortiz García 

Olivier Afonso, director y especialista en efectos de maquillaje especiales, dijo en Fantastic Fest que “todo en Francia parece ser de la Nouvelle Vague (la Nueva Ola), pero a mí me gusta divertirme”. Una película, como su Girls with Balls, que comienza con y tiene como narrador ocasional a un hombre con sombrero que entona sus comentarios acompañado de su guitarra, es de un carácter absurdo evidente. 

En ese sentido, Afonso no parará de gritarnos en la cara, durante los casi 80 minutos de duración, que su ópera prima es cool, violenta, divertida, y en general una experiencia totalmente demente que no se toma en serio en lo más mínimo (como quizá sí lo hacen los herederos de la Nouvelle Vague). El problema es que desde los primeros minutos este griterío pierde frescura y cansa. 

girls with balls 1 cinema inferno

En Girls with Balls, las protagonistas son parte de un equipo de voleibol bastante rudo a la hora de jugar. A pesar de que al principio las vemos en acción, y que el vaquero cantor hace énfasis en la diferencia entre el voleibol y el tenis, la cinta de Afonso no es sobre dicho deporte. Cuando las chicas viajan junto con su entrenador rumbo a un nuevo compromiso deportivo, un imprevisto en la carretera hará que tengan que desviar su camino por una zona boscosa hasta toparse y, eventualmente, enfrascarse en una pelea con un grupo de lugareños antagónicos -liderados por el personaje de Denis Lavant- que no descansarán hasta convertir a todo el equipo en sus víctimas. 

Girls with Balls, entonces, simplemente se trata de varias jóvenes, y el coach, tratando de sobrevivir en el bosque la cacería de los psicópatas. Si ya de por sí desde las secuencias para establecer este escenario las protagonistas actuaban de una manera alterada -no fue casualidad decir que la cinta parece gritarte durante casi todo su metraje-, una vez que se desata la vorágine de violencia e histeria, es obvio que Girls with Balls no toma un rumbo diferente. 

En un coqueteo por establecer algo de trasfondo y tensión entre los personajes femeninos, por ejemplo, llegan los psicópatas para, literalmente, orinarse en ellas; o bien, de pronto Afonso decide mostrarnos, nada más porque sí, al coach peleando contra un pequeño perro. En esa acumulación de absurdos (i.e. las chicas se defenderán usando las pelotas de voleibol, ¡obviamente!), y de agresión, supuestamente provocadora, “rara” y sinónimo de fuerza femenina, si acaso un puñado de momentos genuinamente funcionan y divierten.

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